martes, julio 19, 2011

El Big Bang en la educación

Que la educación está en problemas desde hace mucho tiempo, no hay dudas. Basta comparar los resultados de Chile en la prueba PISA, para comprobar que aparecemos en sus últimos lugares y lo peor de todo, no hemos experimentado avances relevantes a lo largo de los años.

Por otra parte, nuestras universidades tampoco lo hacen mejor en el concierto mundial de naciones. Nuestro “TOP ONE” es la Universidad de Chile, que se encuentra dentro de las 500 mejores Universidades del mundo, de acuerdo al Shanghai Jiao Tong University Ranking, pero quizás influenciado por el único ex alumno que obtuvo un premio nobel, Ricardo Reyes, más conocido como Pablo Neruda.

Yendo a la contingencia, hay colegios municipalizados en “Tomas Pacíficas y Culturales” (algo contradictorio, desde mi modo de ver, dado que la acción de tomarse un recinto, constituye en sí, un acto violento), y marchas multitudinarias, con nuevos y viejos actores presentes, también pacíficas, que generalmente terminan en saqueos y daños a la propiedad pública y privada, todo por culpa de unos pocos infiltrados, que encapuchados y armados con piedras, palos y bombas molotov se enfrentan en luchas cuerpo a cuerpo, con las fuerzas policiales y su fauna anexa (guanacos y zorrillos). Al final, lo mismo de siempre. detenidos y heridos, declaraciones públicas de ambos lados, portadas de diarios y televisión, querellas contra quienes resulten responsables, y todo tipo de acciones que se van diluyendo dentro del aparato burócrata y que a la larga terminan en el olvido.

Los actores, como en toda obra, son varios. Por un lado tenemos a los estudiantes, con algunas demandas justas, pero otras desmedidas, algunas de las cuales requerirían reformas constitucionales. Sus representantes provenientes de diversas corrientes y agrupaciones, negocian entre ellos, tratando de mantener una postura y vocería única, pero en general las grandes decisiones deben ser consultadas a las bases. Por edad y estadística, ellos se encuentran fuera del sistema electoral, por lo tanto, sea cual sea el gobierno de turno, este no necesariamente los representa.

El otro actor principal, es la autoridad administrativa, amparada en la “institucionalidad democrática” que otorga el 25.24% de la población mayor de 18 años del país (1). La autoridad hace esfuerzos denodados para tratar de solucionar la situación, pero sin grandes resultados, viendo como inexorablemente va cayendo en las encuestas de opinión, una suerte de people meter político.

Además de los actores principales, existen una serie de nóveles promesas a la espera de ser descubiertos y llegar algún día al estrellato, y otros muchos, ya en el ocaso de sus carreras, les basta con alguna entrevista o aparición en algún horario dentro de la TV pagada. Finalmente, están los extras, masa silente que está a la espera de ver el resultado del pulso para pronunciarse a favor del ganador.

Sin embargo esta obra carece de diálogo. Los actores principales se encapsulan en sus monólogos, trabajando en distintos planos sin interactuar entre ellos. Al igual que la teoría M de la física teórica, los protagonistas se encuentran, al parecer, en universos paralelos o branas (derivado de la palabra membrana), y que aunque se encuentren a pocos milímetros de distancia entre ellos, por tratarse de dimensiones distintas, son incapaces de interactuar.

Pero cuidado, la teoría M predice que cuando dos de estas membranas chocan, se genera un nuevo “Big Bang”. Quizás estemos a punto de presenciar el comienzo de un nuevo sistema educacional en nuestro país.




 
(1): La población mayor de 18 años a diciembre de 2009, era de 12.180.403 individuos (Fuente INE). En las últimas elecciones presidenciales, de acuerdo al Servicio Electoral, el actual Presidente, S. Piñera obtuvo 3.074.164 votos (24.24% de la población mayor de 18 años), E. Frei el 16.95%, M. Enríquez un 11.54% y J. Arrate un 3.56%.